Tus ondas cerebrales pueden ser tu próxima contraseña

0

Entre los expertos en seguridad, puedes encontrar opiniones de todo tipo con respecto a la seguridad biométrica. Para muchos, la seguridad biométrica es un gran avance ya que es muy fácil de usar (cuando el hardware y software son los adecuados) y evita tener que recordar contraseñas u otros sistemas más complejos. Sin embargo, la seguridad biométrica no es ni mucho menos infalible y tiene la desventaja de que una vez que alguien es capaz de sustraer, por ejemplo, tu huella dactilar, ya no puedes cambiarla para crear una nueva más segura. Por ello, los resultados que ha obtenido una científica de la Universidad de Binghamton en Nueva York, pueden servir para que en un futuro utilicemos directamente nuestras ondas cerebrales para desbloquear sistemas con la “huella cerebral” que es distinta, según se afirma, en cada persona.

La investigadora, Sarah Laszlo, especializada en estudiar las ondas cerebrales y su relación con el lenguaje para tratar desórdenes como la dislexia, ha publicado un estudio que demuestra que el cerebro de cada persona reacciona de distinto modo ante las palabras, de manera que las ondas cerebrales derivadas de estas reacciones ante distintas palabras, generan una “huella cerebral” o «Brainprint» única que puede usarse para desbloquear un sistema de seguridad.

En el estudio que ha realizado esta Universidad se exploraron las ondas cerebrales de 45 individuos ante 75 acrónimos comunes y se grabaron las reacciones. Tras esta observación se puedo crear un programa de ordenador que identificaba a cada individuo con un un 94 por cien de precisión.

El problema fundamental del sistema de exploración de ondas cerebrales se encuentra en que requiere un aparato no muy común (un dispositivo EEG como el que se usa en hospitales para realizar encefalografías) y no demasiado fácil de usar, aunque están empezando a aparecer en el mercado dispositivos en forma de diadema que miden las ondas cerebrales para ayudar, por ejemplo, al usuario a aprender a relajarse o manejar el estrés leyendo estas ondas cerebrales. Así, en una primera instancia, estos sistemas podrían usarse en ámbitos de muy alta seguridad, como en grandes empresas, instituciones militares o gubernamentales. La ventaja, por supuesto se encuentra en la dificultad para “robar” estas ondas cerebrales y en el hecho de que incluso si esto sucediese, el sistema o el usuario podrían cambiar las palabras utilizadas para medir la reacción y crear así una nueva “huella cerebral” o “Brainprint”. 

About Author

Periodista especializado con más de 18 años de experiencia en tecnología. He sido director de publicaciones como Macworld (dedicada al mundo Apple) o TechStyle (dedicada a electrónica de consumo) y después he trabajado con TICbeat.com como responsable de desarrollo de producto. Actualmente trabajo como Chief Content Officer en GlobbTV.

Leave A Reply