La Inteligencia Artificial, el Big Data o el entorno Cloud son conceptos que ya están a la orden del día en cualquier sector cuyas empresas hayan iniciado una evolución tecnológica. Una tarea de transformación digital que se ha visto propiciada por la financiación pública y privada, también a nivel internacional, y por la creciente apuesta por I+D, así como la urgencia que se ha creado a raíz de la pandemia y el fomento del trabajo en remoto.

Las compañías, ya sean gigantes corporativos o pequeñas y medianas empresas, han tenido que introducir cambios a contrarreloj que, aunque sí han contribuido a la mejora de su desempeño, en algunos casos dejan mucho que desear en cuanto a ciberseguridad. Ya no solo en cuanto a la modernización de la infraestructura en sí, sino por el desconocimiento del entorno por parte de los trabajadores que dan uso a los sistemas digitales en su día a día.

El teletrabajo y las modalidades híbridas que tanta flexibilidad y conciliación han permitido en los últimos años son también el foco de fuertes ciberamenazas que ya copan las preocupaciones de los directivos. Como respuesta al peligro que suponen los malware, se precisa apostar firmemente por la formación y concienciación de los trabajadores para la creación de entornos de trabajo seguros, así como para evitar posibles casos de phishing. Esta es una parte esencial de la estrategia de Factum para la prevención y protección en el entorno digital. Un ejercicio centrado en los empleados y sustentado en datos reales, ya que se estima que la mayor parte de los ciberataques – sean conocidos o desconocidos – se introducen a través de los dispositivos personales, tales como teléfonos móviles y emails, por medio de vishing u otras formas de suplantación de identidad.

Por otro lado, se estima que el 90% del tejido empresarial español está formado por pymes y que, aproximadamente, el 70% de los ciberataques registrados en los últimos años han estado dirigidos a las mismas. Estos porcentajes no solo confirman que el peligro se hace cada vez más visible y que acarrea peores consecuencias económicas, reputacionales y estructurales, sino que la mayor parte de las pymes se encuentran desprotegidas en sí mismas y en comparación a las compañías de mayor tamaño.

El entorno digital abre un mundo de posibilidades para el crecimiento y desarrollo de las pymes y micropymes, pero también esconde peligros imposibles de enfrentar o superar sin partners que provean soluciones de ciberseguridad adaptadas a las necesidades de cada negocio. Estas implementaciones deben tener siempre el objetivo final de asegurar la privacidad en los dispositivos de las pymes como principal vector de entrada para todo tipo de malware, así como el núcleo donde se encuentran los datos para su operatividad, el correo y la navegación; precisamente los tres pilares para la protección del negocio.

Para hacer posible esta situación, partners como Factum, especializados en el diseño y la puesta en marcha de soluciones y servicios de ciberseguridad, ponen el foco en proteger los sistemas e instalaciones de las pymes al mismo nivel que las del resto de empresas manteniendo a salvo sus bienes y servicios, garantizando gestiones seguras en cualquier proceso y protegiendo los datos de empleados y clientes.

Así, es positivo centrar los esfuerzos en el desarrollo de plataformas y herramientas intuitivas comprensibles y fáciles de manejar, destinadas a ayudar a la protección de las pymes para situarlas al mismo nivel de seguridad que las grandes empresas. Por eso, en el mercado ya son cada vez más requeridas las herramientas capaces de analizar el grado de madurez en cuanto a seguridad IT y exposición al riesgo que faciliten un informe detallado de la situación en pocos segundos. Se trata, en sí, de un primer punto de acción eficaz para introducir otras plataformas más avanzadas tales como Cyber Guardian, la última creación de Banco Santander y Factum diseñada para cubrir las necesidades de las pymes.

La plataforma Cyber Guardian no solo evalúa el status, protege los dispositivos y monitoriza la actividad, sino que posee un diseño intuitivo que ofrece gran facilidad de uso para cualquier empleado sin necesidad de que este tenga habilidades relevantes o conocimientos especializados. De esta manera, también se contribuye a la concienciación y formación de los equipos en materia de ciberseguridad y se les anima a ser partícipes del proceso a través de pruebas y entrenamientos que les permitan prevenir e identificar ataques en el futuro.

Ahora, donde ya somos capaces de trabajar desde cualquier parte y a través de múltiples dispositivos, proteger accesos y datos constituye una prioridad que ya no es optativa para la empresa contemporánea. Además, el amplio portfolio de estrategias de ciberseguridad personalizadas crea opciones factibles enfocadas a compañías de todo tipo de sectores para que, lejos de limitaciones de presupuesto o tamaño del negocio, valoren desarrollar una transformación digital efectiva y eficaz con partners de confianza.

En definitiva, el gran reto de las pymes en cuanto a la ciberseguridad será construir un espacio de trabajo adaptado, seguro y sano para sus empleados. Para ello, es preciso introducir la cultura de la ciberseguridad en el ADN empresarial y en el imaginario de cada persona que conforma el equipo. Ya no solo con el fin de atender a las amenazas, sino como parte del desarrollo personal de sus empleados, el posicionamiento frente a la competencia y la integración de su negocio en una sociedad cada vez más digitalizada y global.

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Iosu Arrizabalaga Cortabarria

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