El mes de la concienciación sobre la ciberseguridad nos recuerda que los PIN y las contraseñas son una herramienta arcaica, que ya no se ajusta a su propósito original. Las contraseñas se venden en la web oscura, se explotan para actividades fraudulentas y han llegado a costar a empresas y personas grandes sumas de dinero, especialmente a raíz de la pandemia.

Como consecuencia, un estudio global de Nuance ha descubierto que el 50% de los consumidores se sienten más cómodos utilizando la biometría para autenticarse al acceder a las cuentas que antes de la pandemia, mientras que dos de cada cinco (38%) identifican ahora las soluciones biométricas como su método de autenticación preferido.

A medida que nos adentramos en un mundo post-pandémico de trabajo, compras y socialización a distancia, nunca ha sido tan importante para las empresas garantizar que los usuarios tengan una experiencia más sofisticada y segura. Ahora es el momento de limitar los PIN y las contraseñas a los libros de historia, para que las tecnologías modernas, como la biometría, puedan desplegarse más ampliamente con el fin de proteger sólidamente a los clientes.  Al incorporarla a una estrategia de protección de datos, las empresas pueden identificar si una persona es realmente quien dice ser en menos de un segundo, a menudo sin que el cliente sea siquiera consciente de la comprobación.

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Brett Beranek

vicepresidente y director general de la unidad de negocio de seguridad y biometría de Nuance Communications

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