Desde que el Día Internacional de la Mujer se celebrara por primera vez a principios del siglo XX, y el 8 de marzo se ha convertido, con el tiempo, en un día de celebración mundial de los logros sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres. El llamamiento a la acción de este año para acelerar la igualdad de las mujeres es especialmente importante debido al desproporcionado efecto social y económico que la pandemia ha tenido en las mujeres durante el último año, provocando importantes retrocesos en el progreso hacia la igualdad de género. De hecho, la COVID-19 ha amplificado las disparidades en muchos ámbitos, como la protección social y sanitaria, el reparto del trabajo doméstico, el cuidado de los niños, el acceso a la tecnología y la educación. 

Desde un punto de vista más positivo, la pandemia también ha puesto en evidencia cómo y dónde están fallando los programas sociales, impulsando a los gobiernos y a las organizaciones públicas y privadas a tomar medidas concretas para abordar cuestiones relacionadas con la diversidad y la inclusión.

Este año, el tema del Día Internacional de la Mujer es #ChooseToChallenge con el que se anima a los ciudadanos a comprometerse a ayudar a forjar un mundo más inclusivo. La industria de la ciberseguridad no debe ser una excepción. Estamos comprometidos con la promoción de la diversidad de género dentro de nuestra empresa y con ayudar a involucrar a más mujeres en el sector de la ciberseguridad. 

Mejorar la diversidad en la ciberseguridad es una cuestión clave. El estudio `(ISC)2 2020 Cybersecurity Workforce Study´ reveló que existe una escasez mundial de 3,1 millones de profesionales formados en ciberseguridad. 

El estudio también reveló que más de la mitad (56%) de los profesionales de TI y seguridad consideran que la escasez de personal de ciberseguridad está poniendo en riesgo a sus organizaciones. De hecho, según un reciente informe de Fortinet sobre la escasez de competencias en ciberseguridad, el 68% de las organizaciones tiene dificultades para reclutar, contratar y retener a los talentos en ciberseguridad, mientras que el 73% tuvo al menos una intrusión/infracción en el último año que puede atribuirse parcialmente a una brecha en las competencias en ciberseguridad; el 47% tuvo tres o más.

Dado que las mujeres representan sólo entre el 20 y el 25% de la fuerza de trabajo actual, según las fuentes, está claro que la mejora de la diversidad es un imperativo estratégico que tiene el potencial de limitar -o incluso cerrar- la actual brecha de competencias en ciberseguridad. Además de ayudar a desarrollar nuevos empleados, fomentar un entorno de trabajo inclusivo mejora la retención del personal.

Como industria debemos dar un paso adelante y trabajar para que ser un negocio interesante para las profesionales. En esta línea se enmarcan algunas acciones que estamos llevando a cabo desde Fortinet como la creación de asociaciones con las universidades y colegios especializados en la diversidad, como el Consorcio Internacional de Profesionales de Ciberseguridad de Minorías, para ayudar a ampliar la fuerza de trabajo de ciberseguridad. Debemos ser fuente de inspiración, a través de la celebración de eventos y seminarios web para ayudar a promover las carreras de las mujeres en el ámbito de la ciberseguridad y promover la diversidad de género y mejorar la visibilidad de las mujeres en la ciberseguridad a través de nuestras comunidades.

La formación es extremadamente importante pero para tener un impacto real a largo plazo, es necesario cambiar los recursos y las percepciones. La brecha digital y la consiguiente falta de acceso a los recursos técnicos afectan a las opciones profesionales de las mujeres y contribuyen a su infrarrepresentación entre los posibles candidatos a un puesto de trabajo.

Los estereotipos de género persistentes también siguen afectando a las carreras STEM, y la ciberseguridad no es una excepción. Los hombres han dominado el sector durante mucho tiempo y los profesionales de la ciberseguridad han sido encasillados como un grupo de frikis que programan furiosamente cadenas de código en oficinas poco iluminadas. De hecho, el Estudio de Percepción de la Ciberseguridad de 2020 (ISC)2 desveló que el doble de mujeres que de hombres consideran esta profesión intimidante. 

En la actualidad, no existe una base educativa que inspire el interés o influya en la comprensión por parte del público de lo que es la ciberseguridad o de cómo los profesionales de la ciberseguridad realizan sus tareas. Sin embargo, si podemos ayudar a que la ciberseguridad y el sector tecnológico en general sean más atractivos para las mujeres, es más probable que sigan estudios en este campo. Por lo tanto, es importante que hagamos que las mujeres jóvenes y las niñas sean conscientes de las buenas razones por las que deberían unirse a la industria de la ciberseguridad.

Entre otras razones, cabe destacar, la contribución a la sociedad ya que vivimos en un mundo digital en el que la protección de los datos y la privacidad de las personas se ha convertido en una cuestión clave de sostenibilidad. Por otro lado se encuentra el interés personal ya que la ciberseguridad está en constante evolución, lo que hace que este campo sea muy satisfactorio intelectualmente. Por último, es un campo con grandes oportunidades ya que una alta demanda de trabajo por cubrir, lo que también convierte a este sector en uno de los más atractivos tanto económicamente como en términos de evolución de carrera profesional.

Mejorar la diversidad de los equipos beneficia a las organizaciones, y el momento de empezar a contratar a más mujeres es ahora. Los estudios demuestran que las mujeres aportan habilidades hard y soft en términos de liderazgo, aptitud analítica y comunicación interpersonal. Los equipos más diversos rinden más porque aportan diferentes puntos de vista e ideas, lo que mejora la resolución de problemas. Tanto es así que la contratación de una plantilla diversa puede incluso mejorar los resultados financieros de una empresa.

Las mujeres deben atreverse a dar el salto a la ciberseguridad. Desde nuestra posición les apoyaremos para que descubran que la ciberseguridad no sólo puede ser una buena opción como salida profesional, sino que también les pueden aportar un gran valor. Existen muchas vías educativas que pueden ayudar a las mujeres a iniciar una carrera o a evolucionarla hacia la ciberseguridad. Aunque el cambio comienza por nosotras mismas. Hay que acabar con los estereotipos de género en todos los sectores tecnológicos, para que nuestros hijos puedan crecer en una sociedad más justa y equitativa. Demos ese primer paso celebrando la rica diversidad de habilidades y experiencias que las mujeres aportan al trabajo hoy y cada día.

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Bárbara Maigret

Global Head of Sustainability & CSR; Chair of the ESG Committee at Fortinet

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