Las cámaras de vigilancia doméstica son accesorios que tienen como finalidad registrar todo movimiento sospechoso alrededor de nuestra vivienda. “Las cámaras son alarmas de seguridad que han experimentado una importante evolución gracias a la hiperconectividad. Hay modelos con visión nocturna, micrófono, altavoz y sensores de movimiento. Además, son fáciles de monitorear desde cualquier smartphone o dispositivo. Basta con descargar una app”, apunta la redactora de Eldulcehogar, Almendra Rodríguez.

Aunque son consideradas esenciales para proteger nuestro hogar de posibles delincuentes, recientes informes sostienen que pueden representar un riesgo para la seguridad de sus propietarios.

De acuerdo con una investigación realizada por un grupo canadiense de seguridad y protección al cliente con sede en la ciudad de Calgary, Alberta, es posible piratear hasta 10 cámaras de seguridad y comunicarse con las personas ubicadas en los extremos de los dispositivos.

Aunque el reporte hacía referencia de forma explícita a las cámaras Nest, cualquier dispositivo conectado a internet puede ser manipulado por los ciberdelincuentes. Existen diferentes modos de tomar control de las cámaras de seguridad domésticas. Por ejemplo, la mayoría de cámaras utilizan hoy en día apps o sitios en línea desde los cuales el cliente puede ver una transmisión en vivo de su hogar y hasta dar indicaciones a través de un asistente de voz. En caso de acceder a la contraseña de la cuenta, los hackers también podrán visualizar las imágenes de las cámaras, las funciones de audio, etc.

Otra forma en la que podemos ser hackeados es a través de la red WI-Fi, por medio de ataques de malware o si la compañía proveedora de cámaras de seguridad sufre un ataque por parte de ciberdelincuentes o es vulnerada.

¿Cómo reducir el riesgo de sufrir un ataque de este tipo? En primer lugar, es necesario cambiar las contraseñas. La mala administración por parte del usuario tiene como resultado la vulnerabilidad de sus sistemas de protección. Informarse sobre los malwares, la seguridad de contraseñas y de la red Wi-Fi permitirá tomar conciencia y cambiar de forma regular las contraseñas constituye una de las mejores estrategias.

En lugar de dar la contraseña de Wi-Fi a amigos, vecinos o invitados, podemos crear una ‘Guest Network’, o una red de acceso a internet para invitados. La mayoría de routers tiene dicha opción. Por lo general, cambiar la clave cada tres meses y usar contraseñas únicas resulta de gran ayuda.

Otra medida que podemos adoptar es comprar los accesorios en lugares de plena confianza. Es cierto que hay sistemas de vigilancia de 10 euros en un puno de ofertas. No obstante, adquirir la cámara más barata no es necesariamente la mejor opción. Debemos considerar comprar en una tienda conocida.

Por último, es conveniente actualizar el firmware de forma periódica, pues sirven para solucionar cualquier posible ‘bug’ en seguridad. Revisar los dispositivos de forma constante nos permitirá descargar posibles actualizaciones.

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