Los coches conectados son una realidad. Se prevé que en 2020 el 75% de los coches ya estarán conectados. Todo apunta a que dentro de unos años, la principal motivación de los consumidores a la hora de adquirir un automóvil será su conectividad: además de las especificaciones básicas que deben tener (aire acondicionado, sistemas de seguridad, etc.), exigiremos que cuenten con sistema de conexión a Internet que pueda ofrecernos servicios como comunicación directa con servicios de emergencia en caso de accidente, o conexión con nuestro smarphone o sistema domótico de nuestro hogar. Pero como bien sabemos ya, las ventajas de los dispositivos inteligentes sólo son equiparables a sus posibles riegos; ya existen de hecho muchas pruebas que confirman que los coches pueden ser hackeados, con los peligros que ello implica.

Son varios los pasos que hay que llevar a cabo para poder ofrecer estas tecnologías con la máxima seguridad. El primero depende exclusivamente del fabricante, que debe implementar medidas de seguridad desde el diseño inicial de estos dispositivos. Otro de los pasos lo tienen que tomar los proveedores de soluciones de ciberseguridad. En este sentido, algunos ya está trabajando en ello. Es el caso de Symantec, por ejemplo, que ha anunciado una solución para proteger a los vehículos conectados de posibles ataques. Symantec Anomaly Detection for Automotive, un producto enmarcado dentro de su gama de soluciones IoT, está pensado para proteger frente a los ataques de día cero, los más peligrosos, y otras amenazas que afecten a estos coches conectados.  

Según Gartner, dentro de tan sólo cuatro años, habrá más de 220 millones de coches conectados en las carreteras, con herramientas como navegación inteligente, asistencia remota en carretera o zona Wi-Fi móvil. Pero la conectividad implica un nuevo vector de ataque para los cibercriminales, que podría poner en peligro a conductores y pasajeros.

En concreto, la solución de Symantec (que es compatible con la mayoría de marcas y modelos de automóviles) usa tecnologías de aprendizaje para analizar los sistemas de los vehículos, y monitorizan el tráfico del bus del CAN (Controller Area Netword, el área de controlador del coche). Todo, sin interrumpir las operaciones del coche, mientras alerta de posibles conductas anormales de vehículo que podrían indicar un ataque.

Lo que está claro, es que fabricantes, proveedores de seguridad, y por supuesto, los gobiernos y la legislación, tienen que trabajar de forma conjunta para centrarse en un tema tan delicado y serio como es la seguridad de los coches conectados. Ya no estamos hablando de pérdidas de datos o dinero, en este caso son las vidas de los usuarios lo que está en juego.

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Monica Valle

Periodista especializada en tecnología y ciberseguridad. Presentadora del programa sobre seguridad informática y tecnología Mundo Hacker. @monivalle

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