“FIC2018”

Cuando F5 Network nació hace 20 años el mundo era diferente. Y más el tecnológico. Por entonces, Windows 95 ofrecía la primera interfaz gráfica de usuario (GUI) propiamente dicha, y Motorola había lanzado su modelo StarTAC, el primer teléfono móvil con tapa, del que se vendieron 60 millones de dispositivos. Mientras, las aplicaciones de negocio continuaban siendo programas de software ejecutados de forma masiva en enormes data centers que daban soporte a un número relativamente pequeño de personas para que fueran más eficientes.

La edición 2016 del informe State of Application Delivery destaca lo mucho que han cambiado las TI en el entorno de los negocios. Las aplicaciones son ahora la esencia vital de las organizaciones, en cuanto que aportan el máximo valor a los empleados, quienes pueden acceder a ellas desde cada vez más diferentes localizaciones, a través de más dispositivos  y de forma exponencial mes a mes. Como muestran sus resultados, es una tendencia que no tiene visos de aminorar a corto plazo y que está planteando a las organizaciones y proveedores TI numerosos retos que deben superar.

Crecimiento continuo de los servicios de aplicaciones

El 44% de las organizaciones en EMEA utiliza cada día más de 200 servicios de aplicaciones. Es una cifra que irá aumentando si tenemos en cuenta que el 42% de los encuestados sitúa las aplicaciones móviles como el centro de sus gastos TI para 2016. La inversión en aplicaciones móviles sugiere que la dirección de estas compañías apoya la tendencia BYOD, permitiendo que los empleados utilicen sus dispositivos personales para ejecutar aplicaciones de negocio.

Lo que está claro es que contar con aplicaciones lentas, que no respondan a entornos móviles y que sean inseguras puede tener un impacto negativo tanto en los ingresos del negocio como en su operativa; de manera que tan crítico es adoptar entornos de servicios de aplicaciones, como esencial que se haga basándose en un plan concreto en cuanto a su uso, su disponibilidad y la protección de los datos.

Cloud híbrida es el nuevo entorno natural

Un punto interesante es que el informe constata que el 67% de las organizaciones estima que hasta el 50% de las aplicaciones se alojarán en la nube a finales de 2016; de hecho, destacadas compañías están optando cada vez más por dividir su TI en on-premise y Cloud. En términos generales, el 30% de las organizaciones de EMEA tiene una estrategia que podríamos denominar ‘primero en cloud’; es decir, se evalúa la versión en la nube de una solución antes de realizar una nueva inversión TI. Esta opción la desarrollan, sobre todo, pequeñas y medianas empresas para las que un entorno de cloud híbrida proporciona altos niveles de flexibilidad y potenciales ahorros de costes.

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La seguridad: Más que un dolor de cabeza

Al igual que nadie duda del impulso que el creciente uso de las apps tiene en la eficiencia y la productividad del entorno de trabajo, nadie duda de los retos que esto plantea a las empresas y a sus equipos TI. En este sentido, la encuesta revela que un gran número de organizaciones, el 59%, no confía en poder resistir un ataque de seguridad a nivel de aplicaciones. Teniendo en cuenta el incremento de las brechas de ciberseguridad corporativas (cuyo número se duplicó en 2015) y el daño que esos ataques provocan en la reputación y los beneficios, esto debería convertirse en una prioridad para los cargos directivos de EMEA.

El cifrado de los datos inactivos (59%), así como el de los datos en producción (49%) son los dos puntos destacados en la lista de los tres principales factores que determinan la adopción de servicios cloud, lo que pone de relieve la importancia que tiene la seguridad para los responsables en la toma de decisiones relativas a TI.

Mientras, los usuarios finales – más que los data centers – se vislumbran cada vez más como el eslabón más débil de las políticas de seguridad corporativas. La mayoría de los encuestados (22%) indica que la falta de conocimiento de los empleados es el principal reto en seguridad al que se enfrentan este año. Por su parte, un significativo 18% identifica a la creciente sofisticación de los ataques como la incidencia más destacada.

En cuanto a las soluciones capaces de mitigar estas preocupaciones, los firewalls de red (84%) y la tecnología anti-virus (85%) son los dos servicios de aplicaciones de seguridad más desplegadas por las compañías en EMEA. La protección antiDDoS (57%) aparece, sorprendentemente, en la parte baja de la lista, algo llamativo teniendo en cuenta el aumento de este tipo de ataques en los últimos años.

Los usuarios finales – más que los data centers – se vislumbran cada vez más como el eslabón débil de las políticas de seguridad corporativas.

Mirando hacia el futuro

Resulta interesante comprobar que la protección DDoS, pese a que considerando las aplicaciones ya desplegadas se sitúa al final de la lista de prioridades, encabeza la relación de potenciales servicios de seguridad a externalizar en los próximos dos años, lo que refleja la preocupación por un tipo de ciberataque que creció un 180% durante los últimos cuatro meses de 2015.

En cuanto al gasto total TI para 2016, las aplicaciones móviles, la cloud privada y la consolidación del data center físico concentran las tres mayores partidas. Las dos primeras iniciativas junto con SaaS son las tres estrategias más importantes a desarrollar durante los próximos 2-5 años.

El Internet de las Cosas, anunciado por muchos como un elemento de cambio disruptivo, ocupa la cuarta posición al final de una lista de 12, lo que sugiere que muchos en la industria TI consideran que aún faltan algunos años para que sus beneficios puedan ser aprovechados de forma efectiva por los negocios.

Final de trayecto

En medio de todo este cambio, hay algo claro: los servicios de aplicaciones permanecerán siendo el vínculo que permite que la TI corporativa responda a los que son los requisitos vitales para todo negocio. El rendimiento, la seguridad y la disponibilidad de los servicios aseguran la productividad de los empleados, lo que se traduce en una fidelización de los clientes y, en última instancia, un aumento de los ingresos.

About Author

Álex López de Atxer

Álex López de Atxer cuenta con una amplia experiencia en el sector tecnológico. Actualmente es country manager de F5 Networks en España y Portugal. Anteriormente ocupó distintos cargos de responsabilidad en compañías como Arbor Networks, Juniper Networks, Nortel y Alcatel, entre otras. Álex es ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Politècnica de Catalunya.

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