El Congreso de Estados Unidos ha eliminado las garantías de privacidad en Internet. La Cámara de Representantes ratificó la semana pasada una ley impulsada por el Senado que permite a los proveedores de conexión comercializar los historiales de búsqueda de los usuarios. Tan solo un mes le ha bastado a los republicanos para acabar con la privacidad de los estadounidenses en Internet.
Aprobada gracias a los 215 votos republicanos, esta normativa fue aprobada en octubre por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) y exige a los proveedores de conexión a Internet que obtengan el permiso de los usuarios para vender sus datos, desde el historial de búsqueda hasta las aplicaciones que descargan en sus dispositivos o si navegan por Internet desde un ordenador o una tableta.
Hasta este momento, los proveedores de Internet sólo podían comercializar esa información si recibían permiso de los clientes y era obligatorio especificar a los consumidores qué tipo de datos recababan sobre ellos y con quién era compartida dicha información. Así mismo, se necesitaba un permiso especial para registrar datos específicos como los historiales de navegación.
En el caso de que sus datos estuvieran en peligro, las empresas debían informar al usuario afectado. La ley aprobada el martes establece que los datos se podrán vender por defecto, salvo que el consumidor pida expresamente que no sea así. Sus principales detractores aseguran que supone el fin de las protecciones establecidas hasta ahora. “Los datos de los usuarios pertenecen a los consumidores, no a los proveedores, y nunca deberían ser vendidos para el beneficio de las grandes operadoras”, ha declarado al respecto el congresista demócrata John Lewis.
El cambio no queda ahí, la ley aprobada va un paso más allá al prohibir a la agencia reguladora que vuelva a imponer restricciones similares a las que había con el gobierno de Obama. Por tanto, en cuanto la nueva regulación entre en vigor, las compañías podrán vender a los anunciantes los datos de los usuarios —su historial de búsqueda, su localización o el tiempo que pasa navegando en una página concreta—, sin su consentimiento.
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Este cambio de rumbo en Estados Unidos se da al mismo tiempo que en Europa las empresas trabajan para adaptarse a la nueva regulación. En tan sólo unos meses, a partir del 25 de mayo de 2018, será de obligado cumplimiento y que reemplazará a la anticuada Data Protection Directive de 1995 y a sus versiones locales, lo cual la convierte en la reforma a la legislación de privacidad más grande en los últimos 20 años.
Además de impactar en las empresas, el reglamento efectuará un cambio en la vida de los individuos, dándoles un mayor control y derechos sobre su información personal. Como resultado, los individuos podrán solicitar que las empresas borren sus datos personales que ya no sean necesarios o correctos, usando el derecho al olvido.

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Desiree Rodriguez

Redactora jefe Globb Security France

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