Como ya hemos visto en diversas ocasiones, a medida que nuestro entorno se vuelve cada vez más conectado, los posibles ataques se multiplican. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en Dallas (Texas, Estados Unidos), cuando las 156 sirenas de emergencia de la localidad, diseñadas para alertar a la población ante tormentas peligrosas, tornados y otros potenciales desastres naturales, empezaron a sonar en mitad de la noche sin causa aparente.
Así, las sirenas de emergencia de la ciudad quitaron el sueño a buena parte de la población por culpa de un ataque informático ya que numerosos ciudadanos comenzaron a llamar al teléfono de emergencias estadounidense (911) preocupados por la activación aparentemente accidental.
Tras barajar la opción de que hubiera algún fallo en el sistema, las autoridades de la ciudad se dieron cuenta de que el fallo lo tenían sus sistemas de seguridad. El sistema de emergencia de la ciudad sufrió un ataque informático cuyos detalles no se han revelado por seguridad. Lo cierto es que la mera posibilidad de que una infraestructura crítica sea vulnerada supone una amenaza enorme para las ciudades, cada vez más conectadas a la Red en tiempos de las ‘smart cities’.
En este sentido, los propios investigadores reconocen que resultará difícil identificar a los autores. Es “como encontrar una aguja en un pajar”, ha reconocido el director de la Oficina de Gestión de Emergencias de Dallas, Rocky Vaz. Y es que, la probabilidad de localizar a los responsables del ciberataque es baja o casi nula. Se piensa que fue realizado desde la propia Dallas, pero no hay manera de saberlo a ciencia cierta.

Seguridad en una ‘smart city’

Cuando hablamos de ciberataques, la mayor parte de la población sigue pensando en el virus que se le cuela en el PC o como mucho en la extorsión que ejercen algunos delincuentes para devolver el acceso a los archivos personales del móvil o del ordenador. Sin embargo, los ciberdelitos evolucionan rápido y, como prácticamente todo está conectado en el mundo moderno, el foco se dirige ahora a las grandes infraestructuras tanto públicas –centrales eléctricas, hospitales, aeropuertos- como privadas –fábricas, industrias o incluso oficinas- para conseguir notoriedad masiva e ingresos ilícitos. 
En este caso, las consecuencias no van más allá de la incomprensión y desvelo de varias centenas de habitantes pero las consecuencias de una intrusión de este tipo podrían ser enormes. Si bien las autoridades de esta ciudad texana afirman que los atacantes no hubieran podido desconectar el sistema de alerta por completo, y ya se han tomado medidas para evitar que se repitan estos hechos.
No olvidemos que, tal y como afirman los expertos de Panda Security, “el internet de las cosas está haciendo que les ciudades está se vuelvan potenciales blancos de un ciberataques” . Semáforos, transportes públicos y, como en el caso de Dallas, sistemas de emergencia, están ahora en el punto de mira de los ciberdelincuentes.
De hecho, no es la primera vez que una ciudad estadounidense se enfrenta a una amenaza de este tipo. En 2016, un ‘ransomware’ causó estragos en los tranvías de San Francisco y los paneles electrónicos de tráfico de la propia Dallas fueron atacados. Estos son solo algunas muestras de la “importancia de invertir en la ciberseguridad de las ciudades y dereforzar sus defensas al tiempo que su tecnología, inevitablemente, se convierte en diana para el cibercrimen” tal y como afirman desde Panda Security.

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Desiree Rodriguez

Responsable Globb Security España y Francia

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