“No uso móvil, no quiero tener un dispositivo de espionaje conmigo todo el día”, Gabriella Coleman, escritora experta en Anonymous

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Cuando pensamos en Anonymous, seguramente sólo nos viene a la mente una cara. La de Guy Fawkes, la famosa máscara de V de Vendetta. Pero en realidad, Anonymous tiene muchas caras. Hacktivistas. Trols. Hackers. Bromistas. Espías… ¿Qué es Anonymous? Una pregunta difícil de responder. Pero si hay una persona que puede tener una respuesta lo más precisa posible, ella es sin duda Gabriella Coleman (San Juan, 1973). Formada como antropóloga, escribe y habla sobre hackers y activismo digital, y es la autora del libro Las mil caras de Anonymous: Hackers, activistas, espías y bromistas.

Para darle forma, la escritora dedicó seis años de investigación, cinco horas al día monitorizando los chats IRC de Anonymous, más horas extra realizando entrevistas sobre sus descubrimientos. Prácticamente no hizo otra cosa durante esos años, como ella misma reconoce. Eso sí, le ha valido para ser una de las referencias mundiales en este tema. Si quieres saber algo sobre Anonymous, pregúntale a ella. Y eso es precisamente lo que hemos hecho en esta entrevista. Con motivo de la presentación en España de su libro, hemos tenido la oportunidad de hablar con Coleman, que nos ha dado su particular (y cercana) visión de este colectivo, tan conocido como desconocido.

“No uso móvil, y reconozco que a veces puede ser un fastidio, pero no quiero sentirme espiada”.

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La mejor protección: no teclear nada

Pero sumergirse en los foros, chats y cultura del hacking y del hacktivismo no está exento de riesgos, y de consecuencias. Ser plenamente consciente de tu privacidad y de lo que se puede llegar a hacer en cuanto a ciberespionaje lleva a un alto nivel de paranoia (o de realidad, según cómo se mire), más que comprensible. Lo más evidente: ella no tiene móvil. Sí, has leído bien, ni siquiera un móvil antiguo sin conexión a Internet. No hablemos de un smartphone de última generación constantemente conectado.

“Es bueno no sentirse monitorizado todo el día”, comenta Coleman cuando le preguntamos al respecto. “No uso móvil, y reconozco que a veces puede ser un fastidio, pero no quiero sentirme espiada”. Y su celo personal por la privacidad y la seguridad no acaba aquí. “En determinados momentos, uso cifrado para el e-mail incluso, y Tor (…) Vivimos en un mundo en constante vigilancia, y a veces la mejor protección es no teclear nada en el teclado”.

Biella (como se hacía llamar en los chats IRC) consiguió lo más difícil: ganarse la confianza de hackers y Anons. “Algunos no me llegaron a aceptar del todo. Pero otros sí, sobre todo cuando empecé a hacer entrevistas. Creo que apreciaban que era honesta con ellos y con lo que decía. Cuando algunos eran detenidos, yo iba a los juicios, les visitaba en la cárcel… El tiempo es lo más importante cuando se trata de ganarse la confianza de alguien”, explica Coleman.

#ops y DDoSeo

Anonymous empezó a ser conocido a raíz de la campaña contra la Cienciología, y con su famoso vídeo, que acabó con protestas en las calles. Miles de Anons salieron a la calle con las máscaras de Guy Fawkes a raíz de aquello.

Aunque fue su defensa de Wikileaks en su #opWikileaks a partir de diciembre de 2012, cuando se aseguró su transformación en un grupo hacktivista. Sus métodos, muchas veces cuestionados, se basaban muchas veces en ataques de denegación de servicio (DDoS). Un método que tenía tantos detractores como miembros a favor, como se puede extraer en Las mil caras de Anonymous. Algunos hackers en Anonymous rechazaban el DDoS por ser una herramienta mediocre. “Los verdaderos hackers encuentran las vulnerabilidades”, explica Coleman en su libro. “La gente que simplemente ejecuta la LOIC [la herramienta de Anonymous para llevar a cabo ataques DDoS]está considerada por debajo del hacker, son meros script kiddies o skiddies en su versión abreviada”. Ejemplos de “buenos ataques” son los exploit de día cero, los más codiciados.  Por otro lado, voces a favor claman que “el DDoS es el equivalente digital de formas de protesta en el mundo físico, como cerrar con candados el portón de una fábrica u obstruir el acceso a un edificio”, una forma de describirlo más que visual, atribuida al hacker Tod Gemuese.

La historia de Anonymous tiene sus luces y sus sombras, sus verdades y mentiras. Probablemente una de ellas sea la anécdota ocurrida en marzo de 2012, y mencionada en el libro, cuando “trols participaron en un ataque invadiendo un foro sobre la epilepsia y colgaron imágenes brillantes e intermitentes que provocaron ataques a algunos de sus miembros”. Si bien es cierto que no se sabe si participaron realmente miembros de Anonymous, (de hecho se cree que no), dejó una mancha negra en su nombre.

Las mil caras de Anonymous es una lectura profunda sobre uno de los colectivos que sin duda han revolucionado el mundo del activismo y de Internet los últimos años. Si no tienes conocimientos avanzados de informática no te preocupes, no se necesitan. Coleman consigue descifrar su mundo y trasladarlo a un lenguaje cotidiano en una obra que combina historia, investigación y aventuras, de una outsider inside Anonymous.

About Author

Monica Valle

Periodista especializada en tecnología y ciberseguridad. Presentadora del programa sobre seguridad informática y tecnología Mundo Hacker.
@monivalle

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